Mejores Estancias de Golf Familiar en Pringle Bay
Un golf familiar cerca de Pringle Bay necesita una base lo bastante próxima a Arabella Country Estate y al Kleinmond Golf Course, sin obligar al grupo a compartir un solo baño. The Hangklip Hotel está a veintidós kilómetros de Arabella y veintiocho del campo de Kleinmond, con habitaciones familiares de baño privado y unidades en planta baja aptas para niños, abuelos o un grupo de varias generaciones. Una zona de juegos exterior y una zona de picnic ocupan a quienes no juegan mientras el resto termina una vuelta de nueve hoyos, y el restaurante familiar cubre opciones vegetarianas y veganas sin complicaciones.
Golf en familia · Pringle Bay en cifras
Hoteles en Pringle Bay
Las habitaciones familiares y las unidades en planta baja de The Hangklip Hotel resuelven el problema logístico que arruina muchos viajes de golf familiares: todos quedan localizables sin tres llaves de habitación y tres pisos distintos que coordinar a las ocho de la mañana. Suma WiFi gratis y hervidor eléctrico en cada habitación, baños privados en todas partes, y un salón con chimenea exterior para la noche, y la mitad del grupo que no juega tiene suficiente en qué ocuparse entre los dos campos sin sentirse un añadido a un viaje de golf ajeno. Las reseñas puntúan la propiedad con un 9,5 sobre 10, una nota inusual para una estancia familiar tan cerca de dos campos.
Veintidós kilómetros hasta Arabella Country Estate y veintiocho hasta el Kleinmond Golf Course dejan ambos campos a un solo depósito de combustible, lo que permite a una familia repartir las rondas durante la estancia en vez de comprometerse con un único campo por falta de alternativa cercana. Los senderos desde Stony Point, a doce kilómetros, llenan los días en que nadie quiere jugar, y el aeropuerto internacional de Ciudad del Cabo queda lo bastante cerca, a setenta kilómetros, para que un fin de semana largo funcione sin pasar media estancia en la carretera.
La zona de picnic exterior y el equipo de juegos del hotel cumplen la función que un club infantil tendría en otro lugar, así que un progenitor puede jugar dieciocho hoyos en Arabella mientras el resto de la familia queda cerca en vez de esperar en una habitación sin nada que hacer. Las noches se reúnen en torno al restaurante familiar, donde las opciones vegetarianas y veganas evitan un plato aparte para nadie, y la limpieza diaria con servicio de habitaciones alivian una estancia que ya tiene bastante organización entre tres generaciones y dos campos.
Pringle Bay no tiene prisa: un puñado de casas y alojamientos tras las dunas, senderos que empiezan donde acaba el asfalto, y ninguna multitud disputándose una mesa. Ese ritmo conviene a un viaje familiar organizado en torno a una o dos rondas al día en vez de una agenda de golf apretada, con el salón y la chimenea exterior de The Hangklip Hotel como punto de reunión natural cuando los palos vuelven al coche.
