




Market House (Hotel)
Una terraza en la azotea a tres minutos del museo
Sobre este hotel
Market House cambia la formula clasica del hotel de negocios por habitaciones de estilo industrial-chic construidas en torno a puestos de street food, un bar y una terraza en la azotea, dando a un grupo de golfistas un ambiente nocturno real en vez de un bar de recepcion generico. Se encuentra a tres minutos a pie del Reading Museum y un minuto de la parada de tranvia Kings Road, en pleno centro de la ciudad. Aire acondicionado y politica de mascotas cubren lo práctico, y el establecimiento se encuentra a unos cuarenta y dos minutos de Heathrow en taxi. Es lo más parecido a una base realmente social entre las opciones centricas de Reading. Es un equilibrio razonable entre comodidad y presupuesto para un viaje de golf.
- Aire acondicionado
- Bar
- Restaurante
- Mascotas admitidas
Nuestra opinión
Encaja con un grupo más joven o más social que quiere que la noche se sienta como un evento y no como un simple bar de cadena. La terraza en la azotea y los puestos de street food son el verdadero atractivo aquí; los grupos que buscan un ambiente de hotel más clasico deberian mirar hacia otro lado. Es una eleccion honesta antes que espectacular, y esta muy bien así.
- Sube a la terraza una noche despejada en vez de recurrir siempre al bar clasico del hotel.
- Prueba los puestos de street food para al menos una cena en vez del menu de restaurante habitual.
- Camina hasta el Reading Museum una tarde de descanso dada la distancia de tres minutos desde el hotel.
Por qué nos encanta
- Terraza en la azotea para las noches
- Puestos de street food en el hotel
- Tres minutos del Reading Museum en el propio hotel para el grupo
- Ambiente social autentico en el propio hotel para el grupo
Por qué encanta a los huéspedesLa terraza en la azotea convirtio nuestro resumen tras la ronda en una noche de verdad en vez de otro bar de hotel, y los puestos de street food cubrieron una cena que cambio de verdad del circuito de carvery del resto de la ciudad. Estar a tres minutos del Reading Museum también hizo que nuestro tiempo sin golf nunca se sintiera desperdiciado.